«Todo mundo tiene su propia versión del blues –dijo Gary Moore en su momento–. Yo tengo la mía. Todo mundo conoce tal sensación”
«Todo mundo tiene su propia versión del blues –dijo Gary Moore en su momento–. Yo tengo la mía. Todo mundo conoce tal sensación”
¿Qué han podido rescatar los fans de Jimi Hendrix en esos “nuevos” discos, a partir de la reconstrucción post mortem? Sonoridad y contexto.
Es importante mirar los elementos sociales que determinan las formas de entender la tecnología que conduce a la creación del gusto musical.
El discurso sobre el racismo tiñe las diferencias en los Estados Unidos. Al igual que ayer, al igual que siempre. Es un país que no aprende.
El grupo bostoniano Morphine fascinó con su sonido minimalista, poco convencional, entre el punk-jazz de garage y su low-rock alternativo.
A fines de los veinte el acento musical estadounidense se desplazó del blues clásico a la canción urbana, con Alberta Hunter como puente.
«Born Under a Bad Sign» es ese tipo de canción que acompaña a las personas desafortunadas, a los perdedores en cualquier área de la vida.
“Big Bill Broonzy fue un cantante e instrumentista muy conocido que grabó más de 300 canciones de blues”, dijo el músico para autodefinirse.
El álbum de los Rolling Stones, Blue & Lonesome, es un manifiesto bluesero, una enorme sorpresa no sólo anecdótica, sino musical y cultural.
En el feed-back femenino de la cultura del blues en la Gran Bretaña la negritud divulgada fue devuelta con aprecio por sus representantes.