Una delicia de disco que, a través de sus 18 piezas, conduce a festejar y a disfrutar con él esta vuelta a las raíces de todos los implicados
Una delicia de disco que, a través de sus 18 piezas, conduce a festejar y a disfrutar con él esta vuelta a las raíces de todos los implicados
En esta película el periplo está servido: el viaje, la iniciación, el Diablo y el reto. Un filme que habla de la música y de su savia vital.
El punto de arranque fue Chicago. Ese paraíso musical mítico se convirtió en el centro de la forma urbana y electrificada del blues moderno.
«Key to the Highway», expone la mitología de la que se nutre el rock y cómo éste lo hace a su vez, para bien, con la poesía contemporánea.
La audaz fusión del gospel y el blues, plasmada por él en sus grabaciones con el sello Atlantic a fines de los cincuenta, se anticipó al soul.
«El cambio de claves en los temas nos obligó a pensar de otro modo –explicó John Mayall–, y Albert King tocó unas cosas maravillosas”.
Le hablé a mi prima de las ganas de compartir en aquel festival; de la insospechada sensación de libertad, y del rock como motivo de reunión.
Peter Green era un guitarrista que sobresalía por sacar las notas prístinas, transparentes y con una virtuosa austeridad a su instrumento.
Los efectos de la explosión punk generada en el CBGB’s se multiplicaron polarizándose y dando la bienvenida a otras voces, sonidos e ideas.
El éxito de Alligator Records se debe al cuidado puesto en la calidad sonora de sus producciones, así como en la confianza en su catálogo.