La música de fin de siglo, el rock y derivados, no fue un fenómeno meramente sonoro. Implicó el final de un trayecto llamado posmodernidad.
La música de fin de siglo, el rock y derivados, no fue un fenómeno meramente sonoro. Implicó el final de un trayecto llamado posmodernidad.
Radiohead: el mejor ejemplo de un grupo que sabe moverse en el vaivén actual entre el conocimiento y la experiencia, un icono contemporáneo.
Durante la década de los años ochenta el mundo se siguió moviendo rápida y sorprendentemente y el rock and roll tuvo mucho que ver en ello.
El punk reveló rencores, temores, odios y deseos tan intensos que su aparición amenazó la legitimidad del orden social y descubrió su tiranía.
En los 70, el rock surgió con otra idea: recuperar el espíritu de la música, así como la autenticidad creativa e interpretativa con el punk.
En la década de los sesenta, y ya con diez años de existencia, el rock inició una época de esplendor y la creación de nuevos subgéneros.
En la década de los sesenta, y ya con diez años de existencia, el rock inició una época de esplendor y la creación de nuevos subgéneros.
Al nacer el nuevo género (r&r) le auguraron pocos meses de vida. Hoy, ese desahuciado, ha cumplido 75 años de una vida más que productiva.
Fats Domino fue una rara avis en el mundo rockero: un músico especial, creador de temas incombustibles, caballeroso, humilde y hogareño.
El blues de Muddy Waters que produjo Johnny Winter fue todo fuego, lo que se busca oír en una conexión semejante. Su alma en cada canción.