811. Chuck Berry (100 Años del icono)
De las aportaciones al género, tomando en cuenta todos sus principios artísticos y de avanzada, ninguna fue más importante para el desarrollo de esta música que la de Chuck Berry. Fue su compositor más grande, el formador principal de la voz instrumental, uno de sus mejores guitarristas que además elevó el instrumento a la categoría de símbolo, fue el que poseyó la más clara dicción, y uno de sus más grandes representantes.
Hoy, esa piedra fundamental sobre la que se erige el rock, cumple 100 años de nacimiento. Dicha circunstancia es más que una efeméride. Uno de los fundadores del género llegó vivo hasta los 90 años, actuando –esporádicamente, eso sí, y dejando un disco nuevo de estudio, con piezas originales—, subiendo así el nivel del listón de vida para un rockstar (los cuarenta y dos de Elvis quedaron muy lejos) para hablarnos desde el corazón mismo de esa gran leyenda.
Charles Edward Berry, mejor conocido entre sus contemporáneos como Chuck Berry, nació el 18 de octubre de 1926 en St. Louis, Missouri. Este músico originó un tipo de composición y un estilo guitarrístico de lo más actual, vigente y paradigmático en el rock & roll. La enorme influencia que ha ejercido –desde los iniciadores del género, pasando por los Beatles, Dylan, los Stones, los Beach Boys, el heavy metal, el punk y otros diversos estilos, se deja sentir hasta en el grupo de neo-garage creado esta mañana.
Sin embargo, su carrera musical fue de altibajos, perjudicada en mucho, primero, por el racismo rampante en la Unión Americana del que se pueden datar cantidad de hechos en su contra; por los múltiples roces con la ley, debido a su permanente actitud canallesca, de la cual también existen múltiples pruebas, y por malas decisiones tomadas a lo largo de su vida.
Al inicio de los años cincuenta se encontraba al frente de un trío de blues de su ciudad, del cual formaba parte el pianista Johnnie Johnson (su más constante compañero de andanzas). Durante este periodo Berry aglutinó una amplia gama de influencias en su propio y maduro estilo. En cuanto a guitarristas, sus ídolos fueron el innovador Les Paul y el virtuoso del jazz Charlie Christian, pero sobre todo T-Bone Walker, cuyas improvisaciones fueron adaptadas por Chuck a un ritmo más insistente.
El estilo vocal de Berry, con su clara articulación y dicción, estuvo libre de los arrastrados tonos del blues, que debió mucho a los ejemplos de Nat «King» Cole y de Louis Jordan, cuyo ingenioso jump blues y gran sentido del humor sirvieron de modelo a las observaciones incluidas por Chuck en sus letras.
Su carrera de grabación empezó en 1955 en Chicago cuando Muddy Waters envió a Berry, junto con su demo estilo country titulado «Ida Red», a ver a Leonard Chess, dueño de la compañía con su apellido. Chess hizo que la regrabara bajo otro nombre: «Maybelline», homenaje a un auto, caracterizado por la bulliciosa guitarra del músico. Alan Freed, creador del término «rock and roll» y destacado disc jockey, colaboró en difundir el tema
La canción se convirtió en uno de los primeros éxitos del recién inaugurado género. A él le siguió el himno dedicado a la nueva música, «Roll over Beethoven», que fue un hit. Contó con el olfato necesario para dotar su material de contexto y del ritmo necesario.
En los dos años que siguieron, el músico colocó varios éxitos en el Top Twenty (“School Days”, “Rock and Roll Music”, entre ellos), además de sacar otros sencillos. El bienio siguiente tuvo sus logros. Hablaban de temas dirigidos a un público adolescente sujeto a los pesares de la educación obligatoria y a los amores primerizos: «Sweet Little Sixteen”, “Carol”, en tanto que «Johnny B. Goode» se erigió en el primer personaje arquetípico y héroe del rock al contar la historia y avatares de una estrella del género.
En lo artístico, sus temas ejercieron una enorme influencia en el campo musical. Según lo demostraría la siguiente década, su obra fue estudiada ávidamente por los jóvenes músicos de ambos lados del Atlántico. Incluyendo su famoso «paso del pato» –donde agachado, moviendo la cabeza y con una pierna dirigida al frente, cruzaba el escenario durante sus intrincados solos— entusiasmaba al público. Su espectáculo fue captado, curiosamente, en el marco del Festival de Jazz de Newport, en la película Jazz on a Summer’s Day (de 1960). Con el dinero obtenido abrió un Night club.
Toda esta atracción, textual y musical, no podía pasarles desapercibida a las fuerzas vivas y más reaccionarias de los Estados Unidos, las cuales veían con malos ojos tal influencia, y aprovecharon cada uno de sus deslices para darle un escarmiento constante.
La prensa y la opinión pública se ensañaron con él, y lo llamaban «el inventor de esa música indecente». Fue declarado culpable y sentenciado a tres años de cárcel en Indiana. Entró a ella en febrero de 1962. No obstante, al salir de prisión, su obra temprana era más popular que nunca, gracias a una nueva generación de grupos blancos de rock provenientes de allende el océano.
En la Gran Bretaña, tanto los Beatles como los Rolling Stones plasmaron su importancia al tocar y grabar sus canciones. «Roll Over Beethoven» y «Rock ‘n’ Roll Music» aparecieron en los iniciales álbumes de los primeros, en tanto que las presentaciones de los Stones terminaban con «Around and Around».
Asimismo, su propia leyenda de reunión incluía al autor como motivo de empatía. Y «Come On» sería la primera pieza que grabara este conjunto. Berry la había lanzado justo antes de entrar a prisión.
Ese mismo año, los Beach Boys basaron su canción «Surfin’ USA» en «Sweet Little Sixteen». A su vez, el primer sencillo colocado por Dylan en las listas de popularidad, «Subterranean Homesick Blues», sonaba como «Too Much Monkey Business» (cosa admitida sin ambages). Sí, definitivamente Chuck Berry estaba en el inconsciente colectivo de los nuevos rocanroleros.
El legado de Chuck Berry es grande y determinante y muchos de sus preceptos pueden ser catalogados como parte del canon del género. Él le dio a éste un lenguaje y la prístina pronunciación de las palabras; compuso canciones sobre andanzas y fobias del adolescente cotidiano, en ellas habló de la naciente cultura como tal (icónica y temática) y de sus ansias vitales.
Su famosa cita: «El rock and roll no se trata sólo de la música, se trata de la actitud», resume a la perfección la esencia de este género. Berry entendía que el rock and roll trasciende más allá de acordes y melodías, es un modo de vida y una forma de expresión libre. Esta actitud audaz y desafiante, caracterizada por una energía desbordante y una confianza inquebrantable, se convirtió en el estandarte del género. El rock and roll no solamente evoca emociones a través de su música, sino que también inspira a las personas a ser auténticas y a vivir con pasión y determinación.
Chuck le proporcionó el beat de su corazón (mismo que sigue latiendo en los cientos de grupos que se forman en el garage y en todos aquellos que han tocado al menos una de sus piezas). Sus canciones son influencias a las cuales remitirse. Él creó varias cosas esenciales: héroes en los cuales reflejarse, el riff totémico, las coreografías referenciales, así como los principios básicos de su instrumento emblema: la guitarra eléctrica (de la que se instaló entre los diez ejecutantes más destacados de la historia).
Sí, definitivamente fue uno de sus adalides, incluidas todas sus contradicciones. Por eso la NASA seleccionó la canción “Johnny B. Goode” (el epítome, piedra de toque del género y una de las 100 mejores canciones de todos los tiempos, así como la primera de su autoría inscrita en el arcano rockero) en el Disco de Oro de la sonda espacial Voyager I (que fue lanzada en 1977 y que tardará decenas de miles de años en alcanzar las proximidades de la estrella más cercana a nuestro sistema solar).
La NASA lo hizo por ser “uno de los logros más grandes de la humanidad dentro de la colección de obras culturales”, según el extinto y afamado científico Carl Sagan, miembro del comité organizador del envío. Este álbum, titulado Sound of Earth, contiene sonidos e imágenes que retratan la diversidad de la vida y la cultura en la Tierra. “Se diseñó con el objetivo de dar a conocer la existencia de vida en este planeta a alguna posible forma de vida extraterrestre inteligente que lo encontrara, y que además tenga la capacidad de poder leer, entender y descifrar el disco”.
Se rumora que en algún momento –en el transcurso de estos años– a la NASA llegó una respuesta extraterrestre, corta pero de lo más claro y contundente: “Envíen más Chuck Berry”). Hoy ese nombre además de tener reservado un sitio especial en el Olimpo del género, posee una placa conmemorativa en el Pantheon del rock, al imponer un record de vida como rockanrolero: 90 años.



