Soundtrack de la revuelta

68 rpm/5

Por SERGIO MONSALVO C.

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Cuando la vida no satisface las reales necesidades de las personas —impide que gocen y sientan, que se comprendan, formen y asuman su identidad y libertades— motiva el rechazo a un sistema, el surgimiento de la revuelta. La del año de 1968 tuvo el soporte que aportó la música desde el comienzo. Tal soporte se favoreció con la realidad que se vivía en aquellos momentos en todos los rincones del mundo (movimientos a favor de la ecología, de la paz, de los cambios educativos, de los derechos civiles, de la igualdad de la mujer, etcétera). De esta manera aquella época fue un tiempo en el que nacieron infinidad de hitos culturales y la música fue uno de ellos.

 

SONGS OF LEONARD COHEN (56)

LEONARD COHEN

Debut extraordinario. Canciones como «Suzanne», «So Long, Marianne» y «Sisters of Mercy» lo llevaron a la cima de la música  confesional. Las letras poseían mucha fuerza y representaban el mismo romanticismo expresado en su obra literaria: erotismo mezclado con imaginería religiosa, desesperación melancólica y elementos de misticismo esotérico.

 

STEPPENWOLF (57)

STEPPENWOLF

El hard rock fue su instrumento y con él se convirtieron en pioneros del heavy metal. Dicho término fue extraído de su canción “Born to Be Wild”, que lanzaron en 1968 como parte de su álbum debut. La pieza se convirtió en un hito de la música. Sintetizaba de alguna manera el sueño libertario. Portada: Fotografía de Tom Gundelfinger y dieño de Gary Burden.

 

STRICTLY PERSONAL (58)

CAPTAIN BEEFHEART & HIS MAGIC BAND

El segundo álbum oficial de esta banda destacó sobre todo por “Ah Feel Like Ahceed”. El rock subterráneo era un género sustancioso y un término para reunir a los estilos divergentes. Ante todo una corriente cuya concientización hizo posible la experimentación libre. El Capitán Beefheart se enseñoreó en dicha escena musical. Portada: Tom Wilkes, arte; Guy Webster, fotografías.

 

TAJ MAHAL (59)

TAJ MAHAL

Una excitante mezcla que combina el viejo blues rural con sonidos nuevos y urbanos, eco de la amplia instrucción musical de Mahal desde la infancia. Su multiinstrumentismo, desde el uso más clásico de la bottleneck y la armónica electrificada hasta los diversos matices de la voz, hicieron del álbum debut una amalgama de estilos y técnicas nada común en aquellos días.

 

TELL MAMMA (60)

ETTA JAMES

Tell Mamma quedará por siempre grabado en la memoria colectiva como la suntuosa joya que destaca en un mundo cruel y oscuro, como la nívea pluma que flota sobre el pantano de la adversidad, como la exposición más sincera del deseo femenino. A pesar de la aspereza que la caracterizaba, Etta James habló de manera sensible en todas las piezas que componían el disco.

 

THIS WAS (61)

JETHRO TULL

Jethro Tull se presentó al mundo como una pandilla de gnomos «viejos, feos y bromistas» escapados de alguna leyenda de la campiña británica. La portada acentuó la imagen al mostrarlos descubiertos in situ, contando cuentos paganos al ritmo del rock barroco, como pioneros de una incipiente corriente progresiva. Portada: Concepto de Ian Anderson; diseño, Brian Ward.


 

TRAFFIC (62)

TRAFFIC

Estuvieron dispuestos a adoptar la lisergia como principal herramienta de su nueva música, fundamentalmente un experimento ecléctico. Incluyeron los sonidos del soul, del jazz, el folk y el blues, pasados por la psicodelia.Así compusieron este disco. Se retiraron a la campiña de Berkshire, con el fin de desarrollar su propio sonido. Portada: Fotografía de Richard Polak.

 

TRUTH (63)

THE JEFF BECK GROUP

El feedback, la distorsión, la improvisación virtuosa, fuerza, melodías sui géneris, la combinación de cuerdas menores, tempos más lentos, cambios de ritmo, rompimientos combinados con armonías parecidas a los cantos gregorianos, influencias del Medio Oriente y arreglos heterodoxos. Elementos que siguen reverberando en el evangelio de Jeff Beck.

 

VINCEBUS ERUPTUM (64)

BLUE CHEER

Blue Cheer sintetizó sonoridades y fue pionero de un nuevo concepto: el heavy metal. El trío le agregó la pesadez metálica al blues y lo aderezó con el noise producto de los efluvios lisérgicos de la bahía de San Francisco. Un himno del rockabilly le sirvió de detonante y carta de presentación: “Summertime Blues”. Portada: Foto de John Van Hamersfeld.

 

WAITING FOR THE SUN (65)

THE DOORS

El rock con Jim Morrison y los Doors ya no fue sólo diversión, como antaño. Perdió su inocencia. Era una explicación a la pelea entre el pensamiento y el propio reflejo mundano. Intuición pura esgrimida con palabras justas, precisas. Waiting for the Sun mostró todo eso con notas que esgrimían su rico bagaje. Portada: Fotografía Paul Ferrara; diseño de William S. Harvey.

 

WHEELS OF FIRE (66)

CREAM

Cream, de sonido pleno, coherente y sólido, en una comunión total entre los músicos, fue el prototipo del “Power trio”: un supergrupo caracterizado por un volumen fuerte, basado en el blues, audaz en el aspecto instrumental y muy rítmico. Wheels of Fire fue un álbum doble que fue la cumbre artística del grupo y su culminación. Portada: diseño de Martin Sharp.

 

WHITE LIGHT/WHITE HEAT (67)

THE VELVET UNDERGROUND

Exacerbó los fundamentos del grupo con el realismo sucio de Lou Reed y sus retratos que rendían tributo al lado sombrío de la vida metropolitana; con las guitarras rítmicas escandalosas y distorsionadas del propio Reed y Morrison; con la viola eléctrica y atonal de Cale y la batería minimalista y tribal de Tucker. Todo ello se encargó de producir la atmósfera del álbum: destructiva y melancólica. Portada: Fotografía  y diseño de Billy Name.

 

THE BEATLES (WHITE ALBUM) (68)

THE BEATLES

En el disco blanco de los Beatles (título dado por el consenso común, pero cuyo nombre oficial es únicamente The Beatles) hubo humor, ironía, crítica, narraciones, descripciones, confesiones, reflexiones, talento a borbotones y mucha música, quizá la mejor de su momento, por su oferta, variedad estilística, amplitud de miras, experimentos, caprichos, etcétera. Portada: Idea de Richard Hamilton y diseño de Gordon House.

Aquella generación sesentera se ha rodeado con el tiempo de un aura mítica, con más amor que guerra se apuntaron a todas las revoluciones, rompieron tabúes y ungieron al rock en nueva liturgia. Éste, a partir de ahí, reprodujo por doquier los ecos de sus luchas; las letras de las canciones se constituyeron en el mejor modo de comunicación para sus filosofías; esos temas se transformaron en una encarnación de estética: la poética del rock.

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