Morphine

Una oda espartana

Por SERGIO MONSALVO C.

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El sonido realmente especial de Morphine fue inherente a su instrumentación como trío, que pudo serlo todo menos ordinaria, con un bajo slide de dos cuerdas, a cargo de Mark Sandman (también en la voz); saxofón barítono de Dana Colley y la batería de Billy Conway.

A este trío de la Unión Americana le agradaba el sonido del sax, el ulular de sus vientos, al cual le otorgó el mismo destacado lugar que en los grupos convencionales de rock ocupaba la guitarra. Así, el entorno se llenó con su presencia, la sobredosis de metales hipnotizó los nervios.

En los tiempos del punk y la new wave, ese sonido se describía como No wave o punk-jazz, géneros de los que se ocupaban bandas como The Lounge Lizards y James White & The Distortions, aunque el grupo mismo lo denominó como “low-rock”. Hoy a eso se le conoce como rock alternativo,

Su combinación del rock de vanguardia con mucho ambiente, erótico y con influencia jazzística de garage, llevó a compararlos con Tom Waits (por la voz cálida, llena de humo, de Sandman), los Lizards, Chris Isaak, Chet Baker, Roxy Music, Angelo Badalamenti y Nick Cave, entre otros.

Morphine fue fundado en 1989 en Cambridge, Massachusetts, como un experimento ligero en cuestiones de oscuridad. El grupo no tardó en llamar la atención dentro de la fértil escena musical local, misma que anteriormente alimentó el grupo de punk blues de Sandman y Conway, Treat Her Right.

Agrupación formada en 1985 que tocaba un punk bluesero y se presentaba con frecuencia ante el público, aunque no logró darse a conocer fuera de los Estados Unidos. Esto cambió cuando se integró a ellos Dana Colley en el sax (ex Three Colors) y cambiaron su nombre por el de Morphine.

Su primer disco, Good, editado con Accurate/Distortion y reeditado por Rykodisc, entró al Top 40 de la influyente radio universitaria estadounidense, cosechó reseñas favorables en toda la Unión Americana y fue nombrado “Álbum independiente del año” en la versión 1992 de los Boston Music Awards.

El disco se caracterizó por sus grooves impulsados por el bajo, extrañamente insulares y serpenteantes, que criptaban pero nunca ardían con llama abierta. Era un rock duro, aunque no tuviera guitarra, teclados ni sampleadores.

En 1993 sacaron Cure for Pain, también con Rykodisc, álbum que encabezó en esta ocasión el Top 20 de la radio alternativa durante más de seis meses.

Morphine pudo convencer a los escuchas igualmente con sus presentaciones en vivo.

Incansables giras intercontinentales y varias apariciones en televisión (en MTV News, The Conan O’Brien Show y con Beavis and Butthead) impulsaron las ventas del este segundo álbum. Además, cinco canciones del mismo ocuparon un gran lugar en el soundtrack de un filme importante.

Se trató de la aclamada película independiente Spanking the Monkey (escrita y dirigida por David O. Russell), que ganó el Premio del Público en el Festival de cine Sundance de 1993.

Después del éxito internacional (modesto) logrado con los primeros álbumes los miembros de Morphine ya no tuvieron necesidad de demostrar de lo que eran capaces en su tercer disco Yes (de 1995). El cual fue otra vez producido por Paul Q. Kolderie (quien ya había trabajado con Hole, Radiohead y Dinosaur Jr., entre otros).

Sin abandonar ni por un momento el carácter improvisado de la música, en tal disco tocaron con mayor soltura. Las doce canciones de jazz-rock con aire punk disfrutaron de más espacio y se explayaron con mayor comodidad en su confección instrumental que en los mencionados álbumes anteriores.

Con su voz cavernosa y cálida, Mark Sandman –también coproductor– conservó su puesto como carismático cantante principal y como el compositor único del material, ya que sus textos poéticos de origen beat de nueva cuenta tenían un alto contenido rocanrolero.

La música del disco Yes resultó verdaderamente arrolladora con sus ecos metálicos del rhythm and blues primigenio, callejero, de garage o bar, como en “Scratch”, “Radar” y “Whisper”. Quizá de manera un tanto distinta a la de Cure for Pain o Good, pero sin faltarle nunca eso que distingue a los grupos buenos de los malos: la capacidad de sorprender.

En Yes desarrollaron ese espíritu minimalista del primer á álbum con más instrumentos, mayor dinámica y unas cuantas jugadas artísticas, pero con el mismo groove ardiente. De esta manera, para hablar entonces de Morphine se debió empezar por la reducción como concepto estilístico, arte que practicaba el trío en forma soberana.

Y, al igual que en los álbumes anteriores, también en su cuarta obra, Like Swimming (de 1997), el grupo bostoniano se las arregló con el slide bass de sólo dos cuerdas, el sax barítono y la parca batería, instrumentos de los que continuaron extrayendo oro de una profunda intensidad espartana.

Like Swimming fascinó con su sonido minimalista, poco convencional y sumamente voluntarioso, entre el jazz de garage y el rock alternativo sin guitarras. Si bien Sandman, Colley y Conway apenas habían modificado su parsimonioso concepto sonoro, su low-rock no aburría nunca. Logró la hazaña de producir un sonido pleno con el magro formato del trío.

Y así continuó el trabajo, reducido a los recursos mínimos necesarios y no obstante dotado de una gran carga emocional. Lo que otros conjuntos no consiguen con todo un arsenal de instrumentos, se le dio a Morphine en su frugalidad: estructuras cautivadoras, ideas sonoras contagiosas y sobre todo atmósferas irresistibles.

Con todo este bagaje se salieron de gira a Europa en el verano de 1999. El 3 de julio, mientras interpretaban un tema ( ) sobre el escenario de Los Jardines del Príncipe, en la localidad de Palestrina, cerca de Roma, Sandman cayó fulminado cuando cantaba la cuarta pieza de la noche junto a su grupo.

Éste participaba en el festival Nel Nome del Rock (En el nombre del Rock), que se celebraba (y sigue celebrándose desde los ochenta) todos los años en Palestrina.

La repentina caída de Sandman fue interpretada por el público -unas 2.000 personas- como un acto escenográfico del cantante para impresionar a sus seguidores. Sin embargo, a los pocos segundos los compañeros de la banda se dieron cuenta de que algo grave le había sucedido.

Pese a la inmediata intervención de un médico, que le practicó un masaje cardiaco y la respiración boca a boca, Mark Sandman falleció cuando era trasladado en ambulancia al hospital de Palestrina, a medio kilómetro del parque donde se celebraba el festival.

Las fuentes policiales señalaron el fallo cardiaco como la causa más probable de la muerte. Sandman tenía entonces 47 años. Durante el funeral alguno de sus compañeros rememoró la frase de Joe Strummer, el líder de Clash, quien les había comentado que si había que irse, “el mejor modo era haciendo lo que amabas”. Así lo hizo Mark.

Morphine se disolvió tras un póstumo quinto álbum, The Night,  para dar paso a la formación Twinemen, con el que Conway y Colley han grabado varios discos desde el 2002, no sin antes haber sacado una caja con todas las grabaciones inéditas de Sandman, titulada Sandbox, acompañadas de un DVD.

En dicho material se muestra a ese hombre que tenía una facilidad enorme para los idiomas: francés, italiano… Había Vivido en Brasil y en Portugal fue profesor de literatura. Navegó en un pesquero por el Pacífico y trabajó como taxista antes de llegar a Morphine, con su lado lacónico y misterioso, con el margen justo para desarrollar su imaginación artística.

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