Por Sergio Monsalvo C.


1970/II

La esencia fundamental del rock, su savia, es la intuición. Y a ella se remitió para cambiar las cosas, para innovarlas. La era Beatle había llegado a su fin y en este sentido hubo varias clases de innovación: algunas consistieron en cambiar de respuesta (o sea: evolución) y, otras, que llevaron a cambiar de pregunta (o sea: una revolución). De ellas echó mano el género para enfrentar el fin de algo y el comienzo de otra cosa.

LET IT BE

THE BEATLES

La historia de los Beatles cuenta con muchos comienzos y hoy –tras cinco décadas de su desaparición— aún no tiene un final. Para la efeméride que corresponde a estas fechas  (los 50 años del lanzamiento de su último álbum, que continuaría con el fenómeno planetario) hay un nombre: Let it Be.

En la mitología griega existió un tiempo dominado por los Gigantes, criaturas que se caracterizaron por su estatura y fuerza excepcionales. Y así como en aquella época para tal cultura el acontecer cotidiano regía por tales circunstancias la evolución del mundo, en la nuestra la historia del rock está compuesta fundamentalmente por sus mitos y entre éstos, uno de los más grandes ha sido el de los Beatles.

La década exacta en la que existieron como grupo (1960-1970) estuvo regida por ellos. Fueron los gigantes de su momento y la estela de sus actos y su desaparición como grupo, como la de sus semejantes griegos, permanece aún entre nosotros y no se le ven trazas de dejar de hacerlo en el futuro cercano. Let it Be fue la última estación, pero ellos han continuado, de una u otra forma, en la ruta. El adiós del grupo fue grabado por las cámaras para un documental patético. La canción que da título al disco es una balada que lleva todas sus señas de identidad de McCartney: melancolía emotiva captada en arreglos sublimes y un tono mágico.

BOB DYLAN

SELF PORTRAIT

Hacia finales de la década, el rock and roll había evolucionado en un medio en que era posible plantear preguntas vitales de importancia fundamental. La generación que había crecido con el género en su adolescencia empezó a hacerle exigencias mayores, relacionadas con su propio crecimiento como seres humanos. Textos que tomaban al cielo por asalto, canciones llenas de introspección, autocuestionamiento y análisis.

Bob Dylan fue el paradigma del buscador en tal sentido. Se colocó a la cabeza de una generación que creció con el rock and roll, pero quería más. Con el álbum Self Portrait y canciones como “Living the Blues”, “Copper Kettle” o  “All the Tired Horses” defendió la idea de que el mundo se hallaba en el umbral de una nueva era en que todo sería distinto. La crítica especializada denostó el disco en su momento, aunque décadas después reconoció su valor.

CHICAGO II

CHICAGO

En el área del rock una forma más de fusión derivó del jazz. Grupos como Chicago, incluyeron una sección de metales, mediante la cual el sonido de la big band jazzística ingresó en el rock. Chicago fue uno de los primeros que uniera como elementos fundamentales el rock y el jazz. Además se les considera, entre otros, como pioneros del jazz-rock. Este género les dio veinte primeros lugares en el Billboard, diez discos de oro y seis de platino. Antes de 1984, Chicago había vendido unos 50 millones de acetatos.

Las pesadas guitarras se alternaron con arreglos para los metales que hacían pensar en Stan Kenton. Su dinámica estableció nuevos criterios en lo relativo a la calidad de la producción y los arreglos. En 1970 con el álbum titulado Chicago II y las canciones “Fancy Colours” o “25 or 6 to 4”, se instaló su típico sonido. El espectáculo compacto y pulido, aunado a la técnica y talento de los músicos para improvisar, llenaron salas de todos los tamaños durante sus giras. Después, todo cambió. Las siguientes décadas marcaron el acento pop y baladísico de los siguientes años, y ya no hubo asomo de jazz o de rock por ninguna parte.

THE MAN WHO SOLD THE WORLD

DAVID BOWIE

“Amo al rock and roll. Realmente lo amo —dijo David Bowie, el músico vanguardista— y con él me gusta crear nuevos personajes, narrativas y escenarios. Creé un nuevo escenario con este álbum y fue tan rápida la respuesta que comprendí que era una forma increíble para estar en contacto con la audiencia”.

The Man Who Sold the World le permitió al británico desarrollar una subcultura musical global sin precedentes. Durante mucho tiempo, la música se convirtió nuevamente en imaginación libremente disponible. Con tal disco Bowie cultivaría su propia comunidad de fans, en dimensiones que justificarían el esfuerzo. Y los mundos ya descubiertos utilizarían —como este pionero— vías alternativas para sus manifiestos estéticos y/o sociales.

MORRISON MOTEL

THE DOORS

Morrison y los Doors le dieron un giro de ciento ochenta grados a su disco anterior Soft Parade, el blues volvió a ser su forma de pensamiento, y todo ello quedó plasmado en su álbum Morrison Motel, el summum conceptual practicado antaño en ensayos íntimos, de integración y conocimiento, así como en presentaciones en vivo forjadas a pulso en el fuego del ritual con el público; en experimentaciones con diferentes drogas y efluvios filosóficos provenientes lo mismo de Oriente que de Occidente.

La lírica de Morrison siguió siendo compleja como correspondía a un tipo instruido en la parte oscura del pensamiento humano: Blake, Baudelaire, Rimbaud, Jack Kerouac, Nietzsche, Brecht, Artaud… una explicación a la pelea entre el pensamiento y el propio reflejo mundano. Intuición pura esgrimida con palabras justas, precisas, y lo más notable de todo, adecuadas a la lírica del rock: “Roadhouse Blues”, “Ship of Fools”, “Waiting for the Sun”, entre ellas.

ATOM HEART MOTHER

PINK FLOYD

Cuarto álbum oficial en la historia de Pink Floyd. El éxito del anterior Ummagumma los animó a seguir por el mismo camino, afanados en una experimentación pomposa y dilatada pero en muchos momentos inocua y falta de poder comunicativo.

Lo más positivo que puede decirse de este disco es que de alguna manera estaban encaminándose hacia su sonido clásico, pero con el problema de no contar con un material sólido idóneo para desarrollar ese sonido. No hay tracks memorables en él, como en el anterior título.

De cualquier manera, y a pesar de su extravío, Pink Floyd estaba enrachado comercialmente hablando y el álbum se convirtió en su mayor éxito hasta ese momento: por primera vez llegaron el número uno en las listas de la Gran Bretaña y en diversos países del continente europeo.

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