798. “Personal Jesus” En variedad de tallas

Por Sergio Monsalvo C.

Desde su aparición ha sido curioso tratar de explicar el sentido y la relevancia cultural de la canción “Personal Jesus”, del grupo Depeche Mode. Siempre ha habido algo muy interesante en ella y referencial a la época, desde que se publicó (1989), en un sentido distinto y enriquecedor, ya que se asume su carácter como obra abierta al tiempo.

“Personal Jesus” no se acompleja frente a las lógicas hiperconsumistas de la teología antigua o contemporánea que ahora se dirimen “muy seriamente” en las plataformas de la Web (dónde si no se pueden encontrar los mejores y más claros argumentos). Al contrario, se le puede señalar como un triunfo estético que décadas después se regodea con la “obvia” profundidad filosófica y emocional de hoy.

En el mejor de los casos, se contenta con hacer estallar las página y páginas de comentarios desde que fue creada, alimentar de frames icónicos, las cuentas de memes o enfrentar las huestes, creyentes o no, de toda plataforma y red social. La vocación explícitamente confesional de la canción abrió, no una sino muchas interpretaciones atractivas acerca de su ambiguo mensaje desde su aparición.

Si en los últimos años el consumo espiritual se ha convertido en otro filón del entretenimiento, el tono sombrío e irónico sobre el personaje en la canción original ha permitido regodearnos en la razonable petición de los solicitantes.

Someone who cares
Your own personal Jesus
Someone to hear your prayers
Someone who’s there

La pieza invita a cuestionar las fantasías afectivas místico-comerciales sin ofrecer una sublimación simbólica o religiosa de la petición, sólo de apoyo. De hecho, nada explica mejor los límites culturales de “Personal Jesus” como el hecho de que incluso las versiones de ella más deslavadas se encuentran disponibles en composiciones de tallas distintas, para enfatizar aquello.

Aromas aspiracionales de autoayuda, antaño por unas monedas y hoy al alcance de un clic. Cada uno decide el guía espiritual, con tal nombre, a su gusto y medida y hasta con entrega a domicilio.

Comencemos la historia con una certeza: Elvis no ha dejado el edificio y posiblemente nunca lo haga mientras siga habiendo vetas qué explotar (su biopic, es una muestra). En este caso, sus palabras como mojo para todo aquel que lo requiera. Sí, porque fue Elvis el instigador de este tema.

A fines de los ochenta, el grupo británico Depeche Mode lanzó uno de sus mejores singles, quizá el más exitoso: “Personal Jesus”. Unos cuanto años antes había pasado de ser una banda de pop sintético a convertirse en uno de los actos alternativos más importantes del mundo (con electrónica integrada).

En el momento de lanzar aquel sencillo, ya eran un grupo de estadio, al mismo tiempo que el compositor Martin Gore se las arreglaba para llevar algunas de sus letras más introspectivas e inquietantes a un público masivo.

Tal circunstancia nunca fue más obvia que en el tema mencionado, que se lanzó el 29 de agosto de 1989 y luego fue incluido en el álbum Violator, el 19 de marzo de 1990. Con un ritmo de tambor fuerte y el inusual sonido de una guitarra eléctrica. La canción ensalzaba las virtudes de “Tu Jesús personal: alguien que escucha tus oraciones, alguien a quien le importa”.

Con el objeto de promocionarlo, el sello Mute de grupo colocó anuncios en algunos periódicos con las palabras “Tu propio Jesús personal” en un texto blanco sobre un cuadrado negro y un número de teléfono de Londres. Cuando los interesados llamaron a dicho número, pudieron escuchar la nueva canción.

El hecho hizo sospechar que se trataba sobre otra forma de comercialización de la religión. Sin embargo, el propio Martin Gore explicó que la letra en realidad estaba inspirada en la autobiografía Elvis And Me, de Priscilla Presley, la viuda del cantante icónico.

Gore lo explicó así: “Es una canción sobre ser un Jesús para alguien más, alguien que te dé esperanza y atención. Entendí cómo Elvis había sido el hombre y mentor de ella y me di cuenta de qué eso sucede con frecuencia en las relaciones amorosas, es como ser un dios de alguna manera, y esa no es una visión equilibrada para nadie, ¿verdad?”

Apareció así el lenguaje teológico dentro de tal concepción. Y surgió a través de causas secundarias: la problemática existencial. Las deidades no crean directamente las cosas del mundo, pero sí el mundo en el que luego van sucediendo las cosas, que causan los problemas en la gente. De esta forma la religiosidad en la actualidad parece haberse quedado en su campo natural: el de la sola creencia.

Reach out and touch faith
Your own personal Jesus
Reach out and touch faith

En ello ha habido de todo: teístas (creyentes con revelación), deístas (creyentes sin revelación), agnósticos, politeístas que si un dios les falla pueden acudir a otro, sin problema. Los monoteístas se pertrechan entre la carcajada divina cuando un humano le plantea su futuro o el silencio absoluto (así todo suena más misterioso e inmanente, ¿o no?).

En el deísmo, por ejemplo, destaca la creencia de Albert Einstein, en el sentido de que hay un ser supremo, aunque no personal, pero indiferente a nuestra presencia, que no interviene en el mundo. Y también están los ateos, a los que el asunto ni les va ni les viene, pero en ocasiones se sienten excluidos de la plática por ser una postura fluida.

El caso es que, puesto que los humanos no son objetivos, algunos científicos intentan darle vueltas de tuerca al asunto para que se acomode a las creencias propias, incluso hay algunos que defienden que consumo y creencia son dos “magisterios que no se superponen al espectáculo”. Es decir, que son perfectamente compatibles, porque se puede afirmar que los protagonistas de sus propias leyendas son personajes de ficción (como Batman o Superman), al igual que el de la canción de Depeche Mode.

Feeling unknown and you’re all alone
Flesh and bone by the telephone
Lift up the receiver, I’ll make you a believer
Take second best, put me to the test
Things on your chest, you need to confess
I will deliver, you know I’m a forgiver

Existe también el principio antrópico, el cual observa que el universo parece haber sido fabricado pensando en que existamos y todo encaja milagrosamente bien. Puesto que puede haber ya, oficialmente, un multiverso y que el del Jesús Personal solo sea uno de tantos. De este lado los humanos y su problemática colectiva y particular, y del otro lado de la línea un sucedáneo que conteste la llamada y sea al que contarle las cuitas, se ajuste a las necesidades de cada quién, porque en su anuncio dice que será alguien al que le importe, y será al igual que la poesía, que no le pertenece a nadie excepto al que la necesite. En fin, la canción sigue abierta al tiempo y gustando.

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